El pasado 31 de enero, en el Santuario Nacional Nuestra Señora del Carmen, el Colegio Salesiano León XIII y el Camarín del Carmen, nos unimos como Comunidad Salesiana para celebrar con gratitud y alegría la fiesta de nuestro Santo Padre, San Juan Bosco, la Fiesta más significativa y más importante para toda Familia Salesiana. Un encuentro de comunión, memoria y renovación del carisma que nos une.
La jornada inició con la celebración eucarística, presidida por nuestro Padre Inspector, el P. Rubén Darío Jaramillo, SDB, quien, en su homilía, destacó el profundo amor de Don Bosco por los jóvenes y su incansable entrega educativa y pastoral. La celebración estuvo acompañada por la Banda Sinfónica de Valdocco, de la Presencia Salesiana de El Porvenir, cuyos jóvenes músicos, junto a la comunidad educativa y la Familia Salesiana, llenaron de solemnidad y alegría este momento central de la fiesta.
Durante la eucaristía, se presentaron también reliquias de Don Bosco, conservadas y cuidadas por el Centro Cultural Salesiano de la Inspectoría, como signo vivo de la cercanía del santo y de la herencia espiritual que continúa animando nuestra misión educativa y evangelizadora.
Finalizada la celebración litúrgica, la jornada continuó con diversas presentaciones culturales y artísticas en honor a Don Bosco. La Banda Sinfónica de la Presencia Salesiana de El Porvenir volvió a deleitar a los asistentes con un repertorio de obras sinfónicas, mientras que el Colegio Bilbao, de los Consorcios Salesianos, ofreció dos danzas —una cultural y otra urbana— que expresaron, desde el lenguaje juvenil, la alegría y la identidad salesiana. Asimismo, el Prenoviciado Salesiano presentó una puesta en escena teatral que invitó a los presentes a redescubrir la importancia de mirar a Dios a los ojos, como fundamento de toda vocación y misión.
La celebración fue un signo de una Inspectoría que camina unida, que celebra su historia y renueva su compromiso con el presente y el futuro de los jóvenes. Al recordar a Don Bosco, reafirmamos que cada uno de nosotros hace parte de su sueño, un sueño que sigue vivo allí donde se educa con el corazón, se acompaña con cercanía y se sirve con alegría. Tal como nos recuerda el Aguinaldo del Rector Mayor, estamos llamados a ser creyentes, libres y al servicio de Cristo, haciendo de nuestra vida una respuesta concreta al amor de Dios y a la misión salesiana.






















