Con un profundo sentido de gratitud, fe y memoria histórica, nuestra Inspectoría celebró la Fiesta Inspectorial en el municipio de Agua de Dios, conmemorando los 135 años de la llegada de la primera expedición salesiana a este territorio emblemático. Nos reunimos como comunidad religiosa, acompañados por autoridades locales, delegaciones educativas y fieles, para elevar una acción de gracias conjunta por más de un siglo de entrega apostólica ininterrumpida.
Iniciamos esta gran conmemoración en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen con la celebración de la Sagrada Eucaristía, presidida por nuestro Inspector, el P. Rubén Darío Jaramillo, SDB, y concelebrada por Monseñor Héctor Julio López, SDB, el P. Roberto Devia, SDB, director de la presencia local, y los hermanos salesianos que nos acompañaron en esta vivencia litúrgica. Durante la ceremonia, la alcaldesa municipal, Eliana Andrea Manzanares, nos hizo entrega de una distinción especial a nuestra Sociedad Salesiana en reconocimiento a la labor educativa, pastoral y evangelizadora que hemos desarrollado de manera ininterrumpida desde 1891.
Posteriormente, nos congregamos para disfrutar de un acto cultural preparado con dedicación por la comunidad educativa del Colegio Salesiano Miguel Unia y el Internado Campestre Santa Ana. Compartimos la presentación de la Banda Sinfónica de Agua de Dios —proceso institucional que lleva más de dos años de consolidación—, así como muestras de danzas folclóricas locales y una interpretación teatral a cargo de los estudiantes. Esta representación escénica evocó los orígenes de nuestra presencia en el municipio, rindiendo un emotivo homenaje al Beato Luis Variara, SDB, al P. Miguel Unia, SDB, y a los primeros misioneros que entregaron su vida al consuelo espiritual, médico y humano de las personas afectadas por la lepra.
En el marco del encuentro, la inspectoría entrego reconocimientos a nuestros hermanos salesianos eméritos por la fidelidad a su vocación y servicio a la Iglesia, exaltando de manera especial al P. Juan José Zambrano, SDB, por sus 25 años de Ordenación Sacerdotal; a Monseñor Camilo Castrellón, SDB, por sus 25 años de Ordenación Episcopal; y al P. Jorge Vargas, SDB, en la conmemoración de su Profesión Religiosa. Tras este momento de homenaje, concluimos nuestra jornada con un recorrido por el nuevo Museo Luis Variara, bajo la guía de las Hijas de los Sagrados Corazones de Jesús y de María, donde profundizamos en el legado espiritual del apóstol de Agua de Dios.
Celebrar 135 años de misión en Agua de Dios no es solo mirar el pasado con gratitud, sino reafirmar que la caridad salesiana sigue más viva que nunca. En esta tierra sagrada donde la dolorosa realidad del sufrimiento fue transformada en un santuario de esperanza, trabajo y amor fraterno, renovamos nuestro compromiso de seguir siendo presencia consoladora y educadora para los más vulnerables, haciendo eco constante de la máxima de Don Bosco: “Da mihi animas, caetera tolle”.

































