Del domingo 29 de marzo al 1 de abril, en el marco de la Semana Mayor, se llevó a cabo la experiencia misionera juvenil “Cristo Vive”, en el Centro Juan Bosco Obrero en Bogotá, una iniciativa pastoral que convocó a 35 jóvenes provenientes de las presencias Salesianas de Granada, Fusagasugá, Campus Don Bosco, León XIII, Duitama y CJBO, para vivir de manera formativa y espiritual el Triduo Pascual.
La actividad tuvo como propósito ofrecer un espacio de encuentro con Jesucristo a través de momentos de oración, formación, celebración litúrgica y dinámicas comunitarias, orientadas a profundizar en el significado de la pasión, muerte y resurrección de Jesús.
Durante la jornada, los participantes hicieron parte de diferentes experiencias pedagógicas y espirituales que incluyeron reflexiones guiadas, ejercicios simbólicos, trabajo en grupo y espacios de interioridad. Estas actividades buscaron facilitar el reconocimiento de la presencia de Cristo en la vida cotidiana y promover el compromiso personal y comunitario de los jóvenes.
Como parte significativa del proceso, además de los momentos formativos y de oración, se desarrolló la experiencia misionera oratoriana, la cual fue preparada y animada por los mismos jóvenes. Este espacio permitió poner en práctica lo aprendido durante el encuentro, llevando a la acción los valores y enseñanzas vividas. La experiencia resultó especialmente significativa, ya que fortaleció el sentido de servicio, comunidad y compromiso cristiano en los participantes.
Uno de los énfasis del encuentro fue la integración entre formación y misión, permitiendo a los asistentes no solo comprender los contenidos propios del Triduo Pascual, sino también aplicarlos en su realidad concreta a través del servicio y la vivencia de valores propios del carisma salesiano.
Uno de los momentos más significativos fue la experiencia misionera oratoriana, preparada y animada por los mismos jóvenes, donde la fe se hizo servicio concreto. Allí se evidenció el espíritu salesiano: jóvenes que evangelizan a otros jóvenes con creatividad, espíritu de servicio y alegría.
La propuesta integró de manera armónica la formación y la misión, favoreciendo no solo la comprensión del Triduo Pascual, sino su vivencia práctica en clave de compromiso cristiano como discípulos misioneros.
Gracias al acompañamiento de los Salesianos de Don Bosco y laicos, esta experiencia sigue consolidándose como un camino que ayuda a los jóvenes a descubrir que, verdaderamente, Cristo vive y camina con ellos en el servicio a los hermanos.