El pasado 7 de septiembre, la Presencia Salesiana de Neiva se llenó de alegría y folclor para celebrar dos momentos significativos: la Fiesta de la Gratitud Inspectorial y los 80 años de presencia salesiana en la región. Fue una jornada marcada por la fraternidad, la música, la fe y el reconocimiento a la labor incansable de la Familia Salesiana en estas tierras opitas.
La celebración inició con una Eucaristía solemne, presidida por el Padre Inspector Rubén Darío Jaramillo, SDB, junto a numerosos sacerdotes salesianos. Durante la ceremonia, se vivieron momentos cargados de emotividad, como la bendición y acción de gracias por estas ocho décadas de misión educativa y pastoral, recordando a todos aquellos que han construido, con esfuerzo y entrega, una presencia cada vez más sólida al servicio de los niños, adolescentes y jóvenes.
Al finalizar la Eucaristía, se realizó la entrega de símbolos de reconocimiento por parte de la Alcaldía Municipal de Neiva, la Gobernación del Huila, la Universidad Nacional Abierta y a Distancia (UNAD), la Universidad Uniminuto, entre otras instituciones que quisieron agradecer y destacar la labor salesiana en la ciudad y la región. Además también de entregar una conmemoración como símbolo de agradecimiento por su labor, a diferentes Padres Salesianos Jubilares.
El talento juvenil también tuvo un lugar especial en la celebración. Estudiantes del Colegio Salesiano San Medardo, junto con la comunidad local, ofrecieron muestras culturales llenas de música, danza y teatro, reflejando el amor por su colegio, su historia y la riqueza del folclor huilense.
Desde la Inspectoría, expresamos nuestro más profundo agradecimiento a todas las personas, instituciones y comunidades que hicieron parte de este día tan especial. Celebrar 80 años de misión salesiana en Neiva es también reafirmar nuestro compromiso de seguir formando buenos cristianos y honestos ciudadanos, siendo siempre una familia salesiana presente y activa en el corazón del Huila.
Con esperanza y alegría, miramos al futuro con el deseo de seguir creciendo y sirviendo con el carisma de Don Bosco, fortaleciendo nuestra presencia y acompañando a las nuevas generaciones en su camino de vida y fe.






















